Frigoríficos y Sacacorchos
Cuando uno indaga sobre cuáles son los utensilios domésticos que más bienestar trajeron a nuestras vidas, suele aparecer el vídeo, pero también las lavadoras, los frigoríficos, e incluso los humildes sacacorchos.
El frigorífico es un excelente invento, y quizá una de las cosas más útiles en
una casa, pero a nadie se le ocurre meterse en la cama con su frigorífico o
comentar con él las películas.
El mercado es un excelente y útil invento. No sólo hay
inventos mecánicos, sino también sociales, y nuestras sociedades no serían las
que son sin ese espectacular invento sin el que la mayor parte de nuestro
bienestar actual no existiría.
Pero,
por muy eficaz que resulte en su ámbito, a nadie sensato se le ocurre abandonar
al mercado la educación, la sanidad, o el cuidado de los ancianos.
Y digo "a nadie sensato", porque a muchos insensatos sí se
les ocurre.
El problema de esos insensatos tiene diversos orígenes.
Pero el más frecuente es la ignorancia. Simplemente, no saben de otra cosa.
Hay un instrumento muchísimo más simple que el frigorífico,
pero que resulta utilísimo a todos los que gustamos del buen vino. Se trata del
sacacorchos. Pero imaginémonos un mundo en el que toda la enseñanza
universitaria se centrase en el uso del sacacorchos. E imaginémonos la sensación
de entrar a la consulta del dentista y ver a éste esperándonos con el
sacacorchos; y no digamos nada si a quien visitamos es un oftalmólogo.
Una persona sensata conoce que aunque sólo sepa de
sacacorchos, éstos no sirven ni para acariciar ni para oír música. Una persona
sensata, aunque sólo sepa del mercado, sabe que sus conocimientos no sirven para
tratar con problemas derivados de la pobreza, o de la existencia de bienes
públicos. Pero hay insensatos que enfrentados con cualquier problema esgrimen el
sacacorchos, y hay insensatos que enfrentados con cualquier problema sacan a
relucir el mercado.
En nuestras Universidades hay de todo. Se puede encontrar -
cito a Jonathan Swift en Los Viajes de Gulliver - incluso a gente que: "llevaba
ocho años en un proyecto para extraer rayos de sol de los pepinos".
Si no fueran tan peligrosos, serían ridículos.
Que tengáis un buen finde.