¿Debe adecuarse la Universidad al mercado?

 

Se suele oír con frecuencia eso de que: "Hay que adecuar la Universidad al mercado".

 

Algunos nos hemos preguntado el por qué de esa precisa "adecuación", y no a otras igualmente significativas. Así, podríamos afirmar solemnemente: "Hay que adecuar la Universidad a la oferta cinematográfica", o bien: "Hay que adecuar la Universidad a los movimientos migratorios de la cigüeñas".

 

En la Constitución Española, que nos permite, entre tantas cosas, que muchos de nosotros estemos disfrutando de un maravilloso puente, la palabra "mercado", que yo sepa, aparece sólo una vez.

 

Y lo hace como el último artículo del Capítulo II sobre Derechos y Libertades. El último de veinticinco para ser exactos, y que dice así:

 

Artículo 38

Se reconoce la libertad de empresa en el marco de la economía de mercado. Los poderes públicos garantizan y protegen su ejercicio y la defensa de la productividad, de acuerdo con las exigencias de la economía general y, en su caso, de la planificación.

 

Y estimo yo, que a la vista la importancia que nuestra Constitución le atribuye, tampoco es para que ese tal "mercado" se convierta en el regidor de nuestras vidas ni, por supuesto, en el orientador de nuestras Universidades.

 

Pero quiero hacer tres conjuntos de preguntas a los que tal cosa proponen.

 

1.-La "adecuación al mercado", ¿se refiere realmente al "mercado de trabajo"? ¿Estamos diciendo que la Universidad debe formar a los que posteriormente tendrán un contrato de trabajo como asalariados en una empresa? ¿Tiene que renunciar la Universidad a formar a aquellos que ejerzan libremente su profesión, o a los que convertidos en empresarios emprendedores proporcionen trabajo asalariado a otros?

 

2.-La "adecuación al mercado",  ¿significa que consideraríamos un despilfarro de recursos la formación de individuos que luego, voluntariamente, ofrecieran sus conocimientos a, pongamos por ejemplo, Médicos sin Fronteras, o Intermon Oxfam?

 ¿Es un despilfarro de recursos tener unos ciudadanos ilustrados que no usen esa cultura que poseen para obtener dinero con ella?

 ¿No pensamos que desde el punto de vista social es muy conveniente, y también desde el punto de vista estrictamente económico, que haya licenciados que utilicen sus conocimientos para su propio entendimiento de la vida, para disfrutar de sus viajes y lecturas, para educar a sus hijos, para dirigir acertadamente una Comunidad de Vecinos o un Club de Montaña, o para trabajar en el diseño del bienestar colectivo presentándose a concejal o alcalde, diputado o senador?

 

3.-Tercera y última pregunta: ¿A qué mercado? ¿Al del barrio, al de la ciudad, el de la Comunidad Autónoma, el de España, el de la Unión Europea, el del planeta?

 

La Universidad tiene vocación universal.

 

Hay buenas Universidades, como la Pompeu Fabra, en las que sería posible, aunque creo que no conveniente, que todos sus licenciados se quedasen a trabajar en Barcelona; pero hay muy buenas universidades como la de Cambridge o la de Salamanca, que han llegado a ser lo que son precisamente porque su oferta de estudios nunca quedó encorsetada por el "mercado" de las ciudades en las que se asentaron, y ni siquiera por el de las naciones e imperios a los que pertenecieron.

 

No se trata de acercar la Universidad al mercado; se trata de acercar ésta a las necesidades sociales, que es otra cosa muy distinta.

 

Porque España, o la Unión Europea, o nuestro planeta, mal que les pese a algunos, no es un mercado.

 

Que tengáis un buen finde. 

 

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