Mochilas y colegios

 

Si a alguien le preguntan que si le gustaría gastar menos en sus compras, lo tendrá que pensar.

 

Probablemente, preguntará a su vez, si se trata de gastar menos comprando lo mismo, y, probablemente también, contestará que no lo desea si es una cuestión de gastar menos a base de comprar también menos.

 

En definitiva, uno siempre puede reducir su gasto a cero dejando de comprar.

 

Sin embargo, cuando se  pregunta sobre si se desea que se reduzcan los impuestos, la respuesta suele ser que sí, sin preguntar a qué es a lo que se renuncia.

 

Si gastamos menos en la compra, habrá  algo que dejaremos de consumir. Si se reducen los impuestos que pagamos, habrá algo muy importante de lo que dejaremos de disfrutar.

 

En España, la mayor parte de nosotros vivimos en ciudades sensatas en las que no hay necesidad de Autobuses de Ruta.

 

Así, al amanecer, vemos avanzando, hacia sus Colegios e Institutos, a una muchedumbre de pequeños y adolescentes que llevan sus mochilas sobre el culo para que nadie piense que no son jóvenes.

 

No hay policías en las calles, ni el Ejército con metralletas vigila las zonas de paso. Salen de casa, van solos, y nadie se mete con ellos.

 

Si acaso, a la entrada y a la salida de los Centros, aparece por allí un policía municipal para protegerlos de los mismos que a todos nos amenazan: los energúmenos, enloquecidos y estúpidos conductores de automóviles y motos.

 

La seguridad de estos chicos, como todos los otros bienes públicos que configuran nuestro bienestar, no se compra en el mercado. Son los impuestos los que la garantizan.

 

Veo, mientras esto escribo, las luces que iluminan las ventanas de uno de los grandes hospitales públicos de la ciudad en la que vivo. En algunas temporadas he habitado esa, que llamo para mi mismo, Casa del Dolor.

 

Pienso en los que en ella, ahora mismo, comparten, en habitaciones de tres, el dolor, la angustia, la agonía, las espantosas visitas, y el mismo y elemental baño.

 

El Ministro de Economía de turno, ahora Pedro Solbes, habla de unos presupuestos prudentes y ajustados.

 

El sol ya se ha puesto en estos nuestros atardeceres fríos, y las estrellas nos recuerdan lo leves que somos.

 

Un mirlo loco canta.

 

Que tengáis un buen finde.

 

 

(Siguiente)