![]() |
Santa
Marta K-mina C/
Enrique de Sena núm. 19 - Centro Cívico |
|
Castro de la Mesa Miranda
Chamartín (Avila)
Domingo, 18 de marzo de 2007
Comenzamos la excursión en el Km. 28 de la AV-110 entre las localidades
de Muñico y Cillán
En este lugar las llanuras sedimentarias del Duero finalizan bruscamente frente
a las primeras estribaciones de la Sierra de Avila. Las suaves elevaciones donde
predominan los roquedos y encinares adehesados parecen una costa que contiene
un mar de llanos campos de cereales.
La Sierra de Avila se localiza en la proximidad de la capital, entre las llanuras
de la Moraña y el Valle de Amblés, recorrido por el Adaja, al
sur. Su relieve no destaca como las Parameras o Gredos (el cerro de Gorría
su mayor elevación tiene 1727 m). Se trata de una zona poco conocida,
con escasa ocupación y que ha tenido un uso tradicional ganadero. Sus
valores naturales y arqueológicos, algunos muy bien conservados justifican
varias excursiones. En esta época del año con la primavera adelantada,
la sierra nos ofrece su cara más amable, con el color verde predominando
por todas partes.
Comenzamos a caminar por la Cañada Real Soriana Occidental, una de las
grandes rutas de trashumancia utilizadas desde tiempos inmemoriales. Sus 700
kms. largos comunican los pastos invernales de Olivenza en Badajoz con los agostaderos
de La Rioja.
En un par de km. tras una suave subida entre encinas centenarias, llegamos al
primero de los lugares de interés cultural que encontraremos a lo largo
del día: el Castro Medieval de las Henrenes (o Herrenes) de San Cristóbal.
El castro ocupa una superficie pequeña (6 hectáreas) sobre una
colina. Estuvo ocupado entre los siglos VIII y XII, es decir, en una época
convulsa, primero bajo control musulmán y después en una zona
sometida a las alternativas de la reconquista.
Este castro es uno de los pocos conocidos y estudiados de una época en
la que no se puede admitir sin más que se produjera una total despoblación
del territorio.
Tiene cinco viviendas excavadas y consolidadas, que presentaban un excelente
estado de conservación y donde se encontraron algunos útiles y
grabados.
No se sabe el motivo por el cual se despobló, probablemente desplazándose
a Cillán sus habitantes, pero existe constancia de que durante siglos
posteriores se mantuvo una iglesia con culto dedicado a San Cristóbal.
Actualmente, cerca de su emplazamiento y de la necrópolis se expone un
sarcógrafo tallado en roca perteneciente a un niño.
Seguimos el recorrido por las 90 varas castellanas de anchura de la Cañada
Real (75 m), que en algunos lugares desafortunadamente han quedado reducidos
o incluso han desaparecido, invadido su terreno público por propiedades
particulares.
En las cercanías de Cillán cruzaremos la carretera para ver el
molino y fuente de la Salud. Según nos informa un panel, se consideró
durante muchos años que el agua de esta fuente tenía propiedades
curativas para males de huesos y problemas de estómago. El agua es rica
en sales sulfurosas, sodio y potasio y tiene olor a huevos podridos.
Junto a la fuente, el coqueto molino de La Salud, en el cauce del Arroyo del
Valle, se mantiene íntegro y resiste el paso del tiempo mejor que otro
situado aguas abajo y del que sólo permanecen el canal, la presa, la
entrada de agua y el edificio arruinado.
La Cañada Real pasa junto al pueblo de Chamartín, en el que nos
quedamos. Unos km. más allá, en el lugar conocido lugar como Venta
del Hambre, lugar de descanso, auténtica “área de servicio”
secular (donde no parece por el nombre que se comiera muy bien que digamos),
se cruzará con la Cañada Real Leonesa Occidental.
En Chamartín efectuaremos una visita guiada al aula arqueológica
y al Castro de la Mesa Miranda.
El Castro de la Mesa de Miranda estuvo habitado por los vetones entre finales
del siglo V y el siglo I a.C. Está situado en la meseta que se forma
en la confluencia de los arroyos Matapeces y Rihondo.
Se compone de tres recintos amurallados, construídos en distintos momentos,
adosados unos a otros, y de la importante Necrópolis de la Osera.
Lo más sorprendente en la visita al Castro son los túmulos funerarios
de la Osera, donde se han excavado más de dos mil tumbas, y la muralla
ciclópea del tercer recinto.
Uno de los arroyos que lo circunda, el Rihondo, ha tallado escarpadas laderas
que por el lado Este protegen la meseta donde se sitúa el Castro. Cerca
del tercer recinto, siguiendo los evocadores restos de su muralla encontraremos
varias gradas y la hermosa cascada de El Chorrero, que no visitaremos en esta
excursión por ser muy dificultoso el acceso.
Terminaré este resumen de la ruta recordando que durante la misma, nos
encontraremos con hermosos ejemplares de encinas, muchas de ellas centenarias
y algunas recogidas en un libro recientemente editado por Caja Duero titulado
“Arboles Singulares De Castilla y León”.
Una última puntualización, ya en el capítulo de agradecimientos, en primer lugar a Chus y Fernando que me acompañaron a preparar esta ruta y un especial recuerdo de gratitud a Javier San Sebastián y Carmen Castaño de “La Facendera” que me mostraron este maravilloso lugar que espero que disfrutéis todos.

Reme Rodriguez