Cruzar el charco
María Piñeiro Jato
O Progreso
Rocas de Vilalba y de playas mariñanas
y asturianas ayudan a dos geólogos
españoles a ubicar el noroeste de Iberia hace 600 millones
de años. Se
encontraba próximo al noreste de Suramérica y a
los actuales estados de Carolina
del Norte y Sur

La hipérbole de cruzar el
charco pudo materializarse para los gallegos
hace 600 millones de años, cuando llegar a Suramérica
sería como pasar
un río o lago costero que separaba el noroeste de Iberia
y lo que ahora es
el norte de América del Sur y los estados de Carolina del
Norte y Sur. Los
geólogos Gabriel Gutiérrez y Javier Fernández
Suárez han cartografiado
este mapa tras una investigación conjunta. El material
de estudio fueron
muestras de rocas recogidas en Cangas de Narcea y Tineo (Asturias),
Vilalba y en las playas mariñanas de Arealonga, Areoura
y Xilloi y, con los
resultados obtenidos, rompieron con la hipótesis tradicional
de que Iberia
estaba situada alrededor de África. En unos dos años
terminaron el
trabajo, un tiempo inapreciable para la historia geológica.
REDACCIÓN
Seguir la pista a las idas y venidas
de los continentes a lo largo de la
historia geológica y a lo ancho del globo terráqueo
no es fácil. El tiempo se
mide en millones de años y se conjuga en pasado. Hasta
ahora el reloj
geológico del noroeste peninsular marcaba 540 millones
de años y lo
situaba cerca del norte de África. El trabajo de Javier
Fernández-Suárez,
investigador de la Universidad Complutense de Madrid, y Gabriel
Gutiérrez,
profesor de Geología Estructural en la Universidad de Salamanca,
ha
revolucionado el esquema tradicional, utilizando por primera vez
la técnica
de datación uranio plomo mediante ablación por láser
para resolver este
tipo de problema.
La idea surgió tras unas
investigaciones realizadas en Asturias, donde
ambos estudiaron la carrera. Coincidieron en que algunas de las
rocas
tenían un origen más probable en Suramérica
que en África debido a las
proporciones de algunos de los isótopos de unos elementos
denominados Samario y Neodimio y se atrevieron a trazar una hipótesis
arriesgada.

Con el nuevo mapa en la cabeza,
comenzaron la recogida de muestras,
centrándose en las rocas más antiguas que se conocen
en el Noroeste
de Iberia. Por una parte se hicieron con pizarras del Narcea y
rocas de la
llamada serie Villalba (que tienen una antigüedad de más
de 600 millones
de años y menos de 630), por otra de las conocidas como
ollo de sapo en
las playas focenses de Arealonga y Areoura y Xilloi, O Vicedo
(de entre 460
y 480 millones de años) y, por último de areniscas
de Cándana (entre 530
y 540 millones de años). El objetivo era encontrar la firma
de todas ellas,
si eran de África o Suramérica. Las rocas sedimentarias
proceden de la
erosión de otras rocas previas y están formadas
por fragmentos de rocas
anteriores que pueden tener distintas edades, por lo que no es
fácil
establecer la edad de sus componentes o la de las propias rocas
si no
tienen fósiles
CIRCÓN. La clave se halla
en un mineral especial, el circón, que "actúa
como un pequeño reloj", explica Gutiérrez.
"Los circones encierran determinadas
proporciones de isótopos de uranio
y plomo que, con el paso del tiempo y por su naturaleza radioactiva,
cambian de acuerdo con unas proporciones constantes bien
establecidas. Midiendo la proporción de estos isótopos
ahora podemos
calcular la edad a la que se generaron", añade. La
simplicidad de la
explicación no corresponde a un proceso sencillo, más
bien al contrario.
De cada diez kilos de rocas, se obtienen unos miligramos del mineral,
después de un arduo trabajo propio del orfebre más
minucioso.
La Universidad Memorial de Terranova,
Canadá, recibió a Javier
Fernández que, con su beca postdoctoral y kilos de muestras,
se trasladó
allí para, entre otros objetivos, utilizar la técnica
de ablación por laser.
Antes de su viaje, se habían
hecho con el equipaje de rocas. Una vez allí
comenzó el proceso de reducirlas a los fragmentos minerales
que las
constituyen y de ahí a separar los mencionados circones,
un proceso que
cansa con solo explicarlo. El especialista en Geocronología
Uranio-Plomo
tuvo que moler las rocas, pulverizarlas y pasarlas por una mesa
paneadora para separar los minerales pesados utilizando las diferencias
de densidad de cada uno de ellos. El resultado, llegados a este
punto, es
una pequeña fracción de zircón y otros materiales.
La nueva etapa de refinamiento comienza
con introducir las muestras en
un separador magnético (un poderoso imán que separa
los minerales
susceptibles de ser atraídos de los que no lo son) y la
separación con
líquidos densos. Una nueva separación magnética
y se obtienen los
ansiados miligramos de circones, que se manejan con pinzas, "como
los
joyeros", puntualiza Fernández. La novedad en el proceso
se introdujo con
la utilización del láser, a diferencia de la tradicional
disolución química que
es el método más utilizado en la actualidad a la
hora de realizar los
análisis isotópicos. Con la ablación por
láser han logrado reinterpretar el
mapa terrestre de hace 600 millones de años y colocar el
noroeste
peninsular en su lugar: cercano a los actuales estados de Carolina
del
Norte y del Sur, Terranova y la parte nororiental de América
del Sur. La
distancia entre lo que ahora es Galicia y Venezuela, por ejemplo,
sería un
poco mayor que un río y estarían unidos por "algo
similar al mar entre
China y Japón", explican.
Los circones de las rocas de Galicia
y Asturias de 600 millones de años
son heredados de otras rocas anteriores, es decir que se formaron
en
unas rocas hace 1000 millones de años (edad de Grenville)
y fueron
erosionados, transportados y sedimentados hace 600. Estas rocas
se
sedimentaron donde podían recibir fragmentos de rocas previas
de 1000
millones de años, "algo que no podía haber
sucedido en el caso de que
estuviese cerca de África, ya que allí no hay rocas
de esa edad, mientras
que en Suramérica sí", apunta Gutiérrez.
LAGUNAS. Las lagunas de la historia
geológica no están desveladas
aún. Los científicos españoles trabajan ahora
con la hipótesis de que el
noroeste y suroeste de Iberia pudieron ser lo mismo y separarse
posteriormente o viceversa. En estos momentos el Museo de Historia
Natural de Londres les acoge para analizar circones obtenidos
de
muestras en Badajoz y la Bretaña francesa con un láser
con mayor
longitud de onda que proporciona una mayor precisión.