La Teoría General de Sistemas (TGS) y la Investigación de Operaciones
(IO)[GDD1]
La construcción de modelos explicativos de la organización y
funcionamiento de las organizaciones con apoyatura matemática ha permitido
realizar avances de extraordinaria importancia en campos tan diversos como la
“toma de decisiones”, “programación”, “control de calidad”, “optimación”, etc.,
especialmente cuando se actúa en situaciones complejas en las que la eficacia y
eficiencia son función de múltiples variables.
Tales modelos de dirección y gestión es usual presentarlos bajo el
rótulo “Investigación de Operaciones” (IO)[1],
aunque no es infrecuente referirse a casos particulares con expresiones como
“Teoría de la decisión”, “Control científico de calidad”, “Modelos de
secuenciación y programación”, “Modelos de optimación”, “Modelos de
programación dinámica” o “Técnicas de simulación”, entre otras. En este Curso,
consideraremos que lo que se significa con todas estas expresiones se incluye
en la IO.
La primera utilidad práctica de la IO ha sido, y es, la construcción de
modelos icónicos, analógicos y simbólicos para representar estados, situaciones
o procesos organizacionales. Estos modelos, aunque no van más allá de ser
representaciones simplificadas de la realidad, permiten identificar y
representar con cierta facilidad las relaciones que existen entre las partes y
funciones de las organizaciones.
Son, sin duda, los modelos simbólicos de tipo matemático los que tienen
mayor utilidad para la Organización científica. Estos modelos responden a la
expresión general:
E = f (Xi, εi), siendo:
E: efectividad
del sistema
Xi:
Variables que se definen en el modelo (están sometidas a control)
εj:
Variables que no se definen en el modelo (no están sometidas a control).
El futuro de la IO apunta en dos direcciones:
La primera, se orienta al desarrollo de modelos
matemáticos que permitan optimizar la eficacia y la eficiencia de las
organizaciones.
La segunda, apunta a aprovechar las
posibilidades que ofrece la “inteligencia artificial” para racionalizar la
adopción de decisiones complejas minimizando el riesgo de error.
Los planteamientos científicos actuales aceptan, como uno de sus
postulados iniciales, que los objetos de estudio, por muy elementales que sean,
han de ser tratados como realidades constituidas por elementos en interrelación
y en relación con variables de su entorno. Este postulado es especialmente
aplicable a las organizaciones, por definición entidades constituidas con
unidades dotadas de unidad estructural y que, como conjunto, interactúan con su
entorno.
La aceptación de este hecho hace que sea crecientemente útil el recurso
a la Teoría General de Sistema (TGS)[2],
disciplina que permite tratar a los objetos de estudio de las diferentes ciencias
como sistemas constituidos por partes interrelacionadas y que ha hecho a estos
efectos dos contribuciones esenciales:
El desarrollo de modelos teóricos explicativos
de la entidad “sistema”;
La investigación de los isomorfismos entre
conceptos, leyes y modelos científicos, moderando con ello la compartimentación
disciplinar característica de una buena parte de la historia de la ciencia y
facilitando por esa vía la transferencia de conocimientos entre las distintas
ramas científicas.
La O.E. también ha recibido aportaciones muy significativas de la
T.G.S., tales como:
La construcción del concepto de “organización”
como sinónimo de un particular tipo de sistema social y abierto;
La especificación de los elementos esenciales
del sistema “organización” (objetivos, contorno y restricciones fijas,
recursos, actividades, relaciones, etc.).
La definición de propiedades aplicables a las
organizaciones, tales como las de:
ü Completitud e interdependencia: cada componente
de la organización está en relación con los restantes, de forma tal que un
cambio en cualquiera de ellos repercute en los restantes.
ü Segregación y sistematización progresiva:
muchos sistemas de naturaleza no abstracta cambian en el tiempo. Si estos
cambios conducen a la segregación, decae el crecimiento; si, por el contrario,
generan una mayor sistematización, generan completitud y la creación de una
situación más robusta y estable.
ü Centralización.
La posibilidad de utilizar conceptos que ha
desarrollado y precisado, tales como los de “directividad”, “teleología”,
“autorregulación”, “homeostasis”, “equifinalidad”, etc.
Aunque la aplicación de la TGS a la O.E. no ha apurado todavía todas sus
posibilidades[3], se han
realizado ya trabajos que permiten atisbar sus posibilidades para:
Analizar las organizaciones escolares como
sistemas sociales abiertos.
Identificar los elementos que entran en la
definición de las organizaciones escolares como entidades que forman parte de
un determinado entorno.
Delimitar el conjunto de subsistemas que constituyen
el sistema “entidad escolar” objeto de estudio de la OE.
Delimitar los componentes del entorno de las
entidades escolares e identificar las relaciones que tales componentes
mantienen entre sí y con las entidades escolares.
Desarrollar modelos que permitan optimizar el
funcionamiento y los resultados de las organizaciones escolares.
[1] Para obtener bibliografía y disponer de
información actualizada acercar de este dominio científico, consúltense la
publicación “European Journal of Operations Research”. Elsevier Science, B.V.:
Ámsterdam (Edit. Alan Mercer).
[2] En la obra que forma parte del este Curso
(Gomez Dacal, G. (1996): Op. Cit) se recoge una selección bibliográfica acerca
de la TGS (páginas 41 y siguientes).
[3] Gómez Dacal, G.: La Teoría General de
Sistemas aplicada al análisis del centro escolar. Revista de Educación, 286,
abril, 1981.