Satisfacción laboral [GDD1] 

 

El contacto de las personas con los puestos de trabajo en organizaciones laborales está, indefectiblemente, asociado a una de las actitudes o estados de ánimo que ha concitado más interés y ha dado[1] lugar a un volumen mayor de documentación en la O.E.: la satisfacción, expresión del sentimiento que experimenta el trabajador como consecuencia del grado en que percibe que la empresa en la que actúa colma sus expectativas y necesidades.

 

El interés por el estudio de esta variable es tan antiguo como la existencia de organizaciones laborales, siendo hitos importantes en el esfuerzo por esclarecer el papel que le corresponde en la determinación de la C.L. la publicación de los trabajos sobre esta actitud que han elaborado:

 

ü      Roethlisberger y Dickson[2], en el que se concluyen que existe una relación positiva significativa entre “satisfacción” y productividad”;

ü      Herzberg[3], quien desarrolló una teoría bipolar de la satisfacción laboral;

ü      Salancik y Pfeffer[4], que dieron lugar a un modelo explicativo de la satisfacción laboral basado en los procesos de información social existentes en la organización.

 

Prácticamente todas las teorías que han estudiado la C.L. han tratado de explicar cómo se generan estados anímicos de satisfacción en el desempeño de puestos de trabajo, al entender que el conseguir tales estados es deseable y beneficioso para incrementar la productividad laboral.

 

En la situación actual de al O.E. es de general aceptación que favorecen la percepción de satisfacción que experimentan los trabajadores:

 

ü      La participación en la adopción de decisiones en materia de objetivos, planes, procedimiento de actuación, innovación, asignación de puestos de trabajo, evaluación de resultados, etc.[5];

ü      Las características del puesto de trabajo (posición, visibilidad, intervención, poder, etc.)[6];

ü      Los objetivos que se le fijan y la forma en la que se hace la asignación[7];

ü      El salario y el sistema de incentivos, especialmente la equidad percibida en cuanto a su concesión y valoración de los retornos que la organización obtiene del trabajo de sus integrantes[8];

ü      Las características de la organización: distribución del poder[9], grado de centralización[10], sistema de control[11], nivel de privacidad[12];

ü      El tipo de liderazgo (la “consideración” o respeto que expresan los líderes a través de su conducta hacia los trabajadores esta en relación positiva significativa con la percepción de satisfacción que éstos experimentan).

 

En general, la satisfacción laboral suele explicarse en la documentación relativa a la O.E. desde dos perspectivas:

 

ü      La primera destaca la relevancia que tienen el salario, las competencias y la productividad como determinantes de la satisfacción de los trabajadores;

ü      La segunda se basa en factores psicológicos que producen vínculos afectivos entre empleado y empleador.  

 

Cada corriente científica incluye, en todo caso, un determinado modelo explicativo de la satisfacción laboral y lo considera consecuencia de los efectos de determinadas variables (incentivos, relaciones humanas, percepción de eficacia, posibilidades de desarrollo profesional, etc.), sin que exista al día de hoy una teoría claramente prevalente respecto de la satisfacción laboral, pudiendo, sin embargo aceptarse que tal teoría, cuando se disponga de suficiente información para construirla, ha de plantear un modelo no recursivo con los siguientes componentes básicos:

 

*      Competencias del trabajador:

 

ü      Formación

ü      Experiencia

 

*      Rasgos de personalidad[GDD2] 

*      Necesidades y expectativas personales y familiares:

 

ü      Básicas (económicas)

ü      Sociales

ü      Desarrollo personal y profesional

 

*      Características del puesto de trabajo:

 

ü      Responsabilidades y funciones (tipos y exigencias)

ü      Poder

ü      Riesgo

ü      Autonomía

ü      Ambigüedad

ü      Condiciones de trabajo (recursos, soporte, relaciones, etc.)

ü      Carga laboral (absoluta y relativa)

ü      Salario e incentivos

ü      Posición en la estructura (“visibilidad”)

ü      Integración en la organización

ü      Supervisión

 

*      Características de la organización

 

ü      Relaciones jerárquicas y de cooperación

ü      Sistema de control

ü      Prestigio

ü      Viabilidad

ü      Programas sociales

ü      Cultura organizacional

 

*      Condiciones del entorno:

 

ü      Estabilidad/cambio

ü      Competitividad

ü      Presión de “grupos de interés”

ü      Ajuste características del entorno concepción y “productos” de la organización

 

El modelo que ha de integrar estas (y otras) variables debe identificar las relaciones que existen entre ellas y ha de situar como su núcleo la compatibilidad entre “puesto de trabajo” y trabajador[GDD3] :

 

 

 

 

stando relativamente claro qué variables están en el origen de la satisfacción e insatisfacción laborales, lo está menos el cuantificar la importancia que tiene para la productividad la posición de cada trabajador en el continuo que va desde la satisfacción a la insatisfacción, o, si se consideran dos factores independientes, en los continuos que van desde “satisfacción hasta falta de satisfacción” y desde “insatisfacción a falta de insatisfacción”.

 

Uno de las citas clásicas en los estudios que se han hecho para hallar que tipo de relación existe entre “satisfacción” y “eficacia” laborales es, si duda, la del trabajo publicado en el año 1985 por Iaffaldano y Muchinsky[13], por cuanto se trata de una integración de los resultados de investigaciones hechas sobre esta materia hasta esta fecha, de entre las cuales son ciertamente representativas las de:

 

ü      Brayfield y Crokett, que hayan evidencia de que entre ambas variables exista una relación significativa[14];

ü      Hertzberg, Mausner, Peterson y Capwell[15], que sí aprecian entre una y otra una covariación significativa;

ü      Vroom, revisión clásica en la que este investigador halla que los dos constructos mantienen una correlación de .14[16];

ü      Schwab y Cummings, quienes aportan un estudio teórico elegante y robusto[17], o el de

ü      Barton, que ve la luz en el prestigioso Journal of Vocational Behavior, y que contiene numerosas referencias acerca del comportamiento de los dos constructos que nos ocupan[18].

 

La síntesis citada de Iaffaldano y Muchinsky deja la cuestión sin resolver, ya que las correlaciones que resultan entre diferentes facetas de la satisfacción (salario, promoción, supervisión, trabajo, compañeros, etc) alcanzan valores que en ningún caso superan el .20 (salvo cuando se utiliza el “Índice descriptivo de puestos de trabajo, de Minnesota”, con el cual la correlación es de .24); valores que, aun siendo en algunos casos significativos, no expresan la fortaleza del vínculo que el sistema de creencias que existe le atribuye a los efectos de la satisfacción en la productividad laboral. Este hecho pudiera hacer pensar que en este dominio se está produciendo el sesgo que Rosenthal[19] describe como <“file drawer problem” and tolerance for null results”>, que lleva a que no se publiquen aquellos trabajos que, por se a priori considerados “no creíbles”, concluyen que no existe relación entre la “satisfacción” y la “eficacia” en el trabajo y a que se hable en términos de “correlación imaginada”[20] cuando se hace referencia a ambas variables.

 

También en el domino estrictamente escolar la variable satisfacción ha atraído el interés de los investigadores, que la han estudiado tanto en su calidad de  indicador (el interés, por ejemplo) o de predictor de otras variables. Los estudios han incidido en la C.L. de prácticamente todos los profesionales de la educación escolar:

 

ü      Maestros de escuelas elementales[21];

ü      Profesores de bachillerato[22]

ü      Psicólogos escolares[23]

ü      Administradores y gestores[24]

ü      Directores[25].

 

Entre las diversas síntesis realizadas acerca de comportamiento de la variable satisfacción en organizaciones escolares, puede citarse la de Thompson, McNamara y Hoyle[26], publicada en el Educational Administration Quaterly, con los siguientes resultados[GDD4]  (S.L. = “satisfacción laboral”):

 

Hipótesis(relación entre variable criterio y variable predoctora)

Número de

“tamaños del efecto” estimados

 

Tamaño del efecto

Desviación

estándar del

tamaño del efecto

 

Porcentaje explicadod de la

varianza

 

1. S.L. global / Ambigüedad del “role”.

2. S.L. global/ conflictividad del

role.

3. S.L. global/

nivel de enseñanza.

4. S.L./Salario

5. S.L./Salario en

función del género (mas./fem)

6. S.L. con el trabajo en relación con el género

 

 

7a

 

 

6a

 

 

5b

 

5a

 

5a

 

 

 

5a

 

 

 

-0.434c

 

 

-0.493c

 

 

-0.273

 

0.136

 

-0.132

 

 

 

-0.083

 

 

 

 

0.078

 

 

0.039

 

 

0.140

 

0.000

 

0.019

 

 

 

0.090

 

18.8

 

 

24.3

 

 

7.5

 

1.9

 

1.8

 

 

 

0.7

 

Notas:

o        “Tamaño del efecto”: indica la probabilidad de que la hipótesis nula sea falsa (la hipótesis nula se acepta cuando el tamaño del efecto es cero o se sitúa en el entorno de este valor).

o        a: Las “unidades de análisis son individuales”; b: Las unidades de análisis son organizacionales; d: el porcentaje de la varianza explicado se obtiene elevando al cuadrado el “tamaño del efecto” y multiplicando el resultado por 100.

 

El índice más utilizado para medir la satisfacción laboral es el “Índice descriptivo de la ocupación laboral” (JDI: Job Descriptive Index)[GDD5] , desarrolado para medir la satisfacción laboral. La versión última del JDI mide 5 dimensiones: satisfacción con el trabajo, supervisores, colegas, salario y promoción.

 

Kinicki, McKee-Ryan, Schriesheim y Carson[27][GDD6]  completan los estudios hechos sobre el JDI con la finalidad de verificar su validez de construcción, revisando las relaciones que diferentes estudios (utilizan meta-análisis) han detectado entre variables que son antecedentes o determinantes, que guardan relación (correlaciones) y que son consecuencia de la satisfacción laboral, según este modelo, utilizado de forma instrumental por estos investigadores (para ordenar y clasificar inicialmente las variables que pudieran ser antecedentes o consecuencia, de una parte, o esta en correlación con las distintas dimensiones de la satisfacción:

 

 

Kinicki et al., además de mostrar que el JDI tienen una razonable validez de construcción, por lo que está justificada su utilización en futuras investigaciones sobre este importante constructo, avanzan lo que podría ser un importante modelo explicativo de la satisfacción laboral, cuyo ajuste a la realidad ha de seguir siendo objeto de posteriores estudios, que cubran la hoy todavía importante laguna de no contar con una teoría robusta que permita incidir de forma racional en las variables que determinan el grado de satisfacción de los trabajadores en sus puestos de trabajo y organizaciones y las consecuencias que de ello se derivan para la productividad.

 

Tiene interés resaltar que la satisfacción laboral resulta afectada, en sentido positivo o negativo, no sólo por el grado de ajuste entre los rasgos del individuo y las características del puesto de trabajo que ha de desempeñar, el “role” que debe asumir en la organización o las peculiaridades del grupo o equipo en el desarrolla sus funciones, sino también por la concepción de la propia organización de la que forma parte.

 

Es, por ejemplo, clásico el trabajo de Rowan[28], en el que concluye que el grado de satisfacción o de no satisfacción está en relación con la intensidad con la que la institución educativa adopta un modelo organizativo de tipo burocrático o basado en el sentido de comunidad educativa, de una parte, y de la concepción rutinaria o no rutinaria que tienen quienes enseñan de su propio proceso de trabajo. Basándose en las cuatro categorías que resultan utilizando ambas dimensiones, Rowan propone la siguiente clasificación:

 

 

Percepción que tienen los profesores de

su trabajo

Sistema de gobierno de la institución escolar

 

El propio de una burocracia

 

El característico de una comunidad

Rutinario

 

No rutinario

Los profesores se muestran satisfechos.

Los profesores se muestran insatisfechos

Los profesores se muestran insatisfechos

Los profesores se muestran satisfechos

 

 

Dado que cada escuela alcanza un valor en la variable “grado en el que su actividad se desarrolla según rutinas” (“nivel de “rutinización”) en un continuo que va desde la una situación de máxima “rutinización” o otra de mínima “rutinización”, al igual que sucede con su ajuste al modelo burocrático o al de comunidad (aceptando que se trata de una única variable con dos polos: el de total ajuste al modelo burocrático y el de completo ajuste al comunitario) cabe replantear el modelo de Rowan en la siguiente forma (cada escuela se sitúa como un punto en el plano que definen los ejes “régimen burocrático/comunitario” y “rutinización”:

 

 

Partiendo del los planteamientos de Rowlan, Verdugo, Greenberg, Henderson, Uribe y Schneider[29] sostienen que lo relevante para la satisfacción de los profesores no es que la institución escolar sea dirigida según un modelo de índole burocrática o comunitaria sino del hecho de que los profesores reconocen o no legitimidad a la acción directiva; legitimidad que es el resultado de la participación de los preceptores en la toma de decisiones y en de evaluación y revisión de los programas escolares, además de ser el factor que hace que las burocracias tiendan a adquirir los rasgos esenciales de las comunidades. Establecido este postulado, verifican estos investigadores que cuanto mayor es el sentido de comunidad, mayor es el grado de satisfacción de quienes enseñan, para lo cual prueban dos modelos cuya diferencia radica en la variable criterio: en el primero, es la satisfacción con la autonomía laboral, y en el segundo, la satisfacción laboral global:

 

F  Primer modelo:

 

F  Segundo modelo:

 

Entre las conclusiones de interés general de este estudio pueden destacarse las siguientes:

 

r   Teniendo tanto la formación como el sistema de selección de los profesores una importancia capital para la calidad de la enseñanza, no es menos cierto que estos factores no harán la contribución que se espera de ellos a la mejora de los resultados escolares si no se toman en consideración el clima y la cultura organizacional en la que han de realizar su trabajo, de tal forma que puedan asumir sus obligaciones profesionales en un ambiente de alta autonomía.

r   Para otorgar a los profesores la necesaria autonomía pedagógica, es imprescindible ligar la dimensión burocrática de la escuela a la índole comunitaria que se requiere para que los establecimientos de enseñanza sean de calidad.

r   Las burocracias se convierten en comunidades cuando los profesores otorgan legitimidad a quienes ostentan los puestos de dirección, lo que ocurre si en las decisiones y el control relativos al diseño, aplicación y revisión de programas se adoptan con la participación de quienes ejercen funciones de docencia directa.

r   La eficiencia de una organización no depende tanto de su condición de “burocracia” o “comunidad”, cuanto de la implicación y participación de todos sus miembros en la adopción de decisiones que afectan a sus elementos más importantes.

r   La satisfacción del profesor es función de su participación en las decisiones que influyen de forma significativa en la eficacia de la organización de la que forman parte.



[1] Consúltese la cita 60, página 383, del “Curso de organización escolar y general” (Gómez Dacal, G. (1996): Op. cit.)

[2] Roethlisberger, F. y Dickson, W. (1939): Op. cit. (véase, sobre todo, el capítulo que dedica al estudio de la motivación laboral).

[3] Hertzberg, F. (1966): Op. cit. (v

[4] Salancik, G. y Pfeffer, J.: An examination of need-satisfaction models of job attitudes. Administrative Science Quarterly, 22, 1977, págs. 427-456.

[5] Roethlisberger, F. y Dickson, W. (1939): Op. cit

Driscoll, J.W.: Trust and participation in organizational decision making as predictors of satisfaction. Academy of Management Journal, 21, 1978, págs. 44-56

[6] Hackman, J.R. y Oldham, G.R.: Motivation through the design of work: Test of a theory. Organizational behavior and Human Performance, 16, 1976, págs. 250-279.

Griffin, R.W.: Objective and social sources of information in task redesign: A field experiment. Administrative A science Quarterly, 28, 1983, págs. 184-200.

[7] Ivancevich, J.M.: Different goal setting treatments and their effects on performance and job satisfaction. Academy of Management Journal, 28, 1977, págs. 406-419.

[8] London, M. y Oldham, G.R. : Effects of varying goal types and incentive systems on performance and satisfaction. Academy of Management Journal, 19, 1976, págs. 537-546

[9] Berger, C.J. y Cummings, L.L. (1979): Organizational structure, attitudes, and behaviors. En B. M. Staw, Research in Organizational Behavior, Greenwich, CT: JAI Press(Vol. I).

[10] Drake, B. y Mitchell, T.: Effects of vertical and horizontal ower on individual motivation and satisfaction. Academy of Management Journal, 20, 1977, págs. 573-591.

[11] Baum, J.F. y Youngblood, S.A.: Impact of an organizational control policy on absenteeism, performance, and satisfaction. Journal of Applied Psychology, 60, 1975, págs. 688-694 .

[12] Sundstron, E., Burt, R.E. y Kamp, D.: Privacy at work: Architectural correlates of job satisfaction and performance. Academy of Management Journal, 23, 1980, págs. 101-117.

[13] Iaffaldano, M.T. y Muchinsky, P.M.: Job satisfaction and Job Performance: A Meta-Analysis. Psychological Bulleting, 97, 2, págs. 251-273.

[14] Brayfield, A.H. y Crochet, W.H.: Employee attitudes and employee performance. Psychological Bulleting, 52, 1955, págs. 396-424.

[15] Hertzberg, F., Mausner, B., Peterson, R.Q. y Capwell, D.F. (1957): Job attitudes: Review of research and opinion. Pittsburgh, PA: Psychological Service of Pitsburgh

[16]Vroom, V.H. (1964): Woek and motivation. Nueva York: Wiley.

[17] Schwap, D.P. y Cummings, L.L.: Theories of performance and satisfaction: A review. Industrial Relations, 9, 1970, págs. 408-430.

[18] Barton, K.M.: Vocacional behavior and career development: A review. Journal of Vocational Behavior, 19, 1981, págs. 123-162.

[19] Rosenthal, T.: The “file drawer problem” and tolerance for null results. Psychological Bulletin, 86, 1979, págs. 638-641.

[20] Chapman, L.J. y Chapman, J.P.: Illusory correlation as an obstacle to the use of valid psychodiagnostic signs. Journal of Abnormal Psychology, 74, 1969, págs. 271-280.

[21] Kreis, K. y Brookoop, D.Y.: Autonomy: AA component of teacher job satisfaction. Education, 107, 1, 1986, págs. 110-115.

Bacharach, S.B. y Bamberger, P.: Exit and voice: Turnover and militancy in elementary and secondary schools. Educational Administration Quarterly, 26, 4, 1990, págs. 316-344.

[22] Hill, M.D.: Faculty sex composition and job satisfaction of academic women. International Journal of Women `s Studies, 7, 2, 1984, págs. 179-188.

[23] Ehloy, S. Reimers, T.M. : Perceptions of job satisfaction, job stability, and quality of professional life among rural and urban school psychologists. Psychology in the Schools, 23, 2, 1986, págs. 164-170.

[24] Bacharach, S.B. y Mitchel, S.M.: The sources of dissatisfaction in educational administration: A role-specific analysis. Educational Administration quarterly, 19, 1, 1983, págs. 101-128.

[25] Gunn, J.A. y Holdaway, E.A.: Perceptions of effectiveness, influence, and satisfaction of senior high school principals. Education Science Quarterly, 22, 2, 1986, págs. 43-62.

[26] Thompson, D.P., McNamara, J.F. y Hoyle, J.R.: Job satisfaction in Educational Organizations: A Synthesis of Research Findings. Educational Administration Quarterly, 33, 1, 1997, págs. 7-37.

[27] Kinicki, A.J., McKee-Ryan, F.M, Schriesheim, Ch.A. y Carson, K.P.: Assessing the Construct Validity of the Job Descriptive Index: a Review and Meta-Analysis. Journal of Applied Psychology, 87, 1, 2002, págs. 14-32.

[29] Verdugo, R. R., Greenberg, N. M., Henderson, R. D., Uribe, O. Jr.,  y Schneider, J.M.: School Governance Regimes and Teachers´ Job Satisfaction: Bureaucracy, Legitimacy, and Community, Educational Administration Quarterly, 33, 1, 1997, págs. 38-66.


 [GDD1]Para obtener una copia en pdf pulsar “PDF

 [GDD2]Pueden ser los “norman´s big five” o los que figuran en otros estudios.

 [GDD3]Este modelo responde al tipo “situacional”, que es el que se construye a partir de teorías en las que se acepta que la satisfacción laboral es el resultado de la interacción de diferentes categorías de variables (Quarstein, V.A. McAfee, R.B. y Glassman, M. The situational occurrences theory of job satisfaction. Human Relations, 45, 8, págs. 859-873).

Cabe, desde otras perspectivas, interpretar la satisfacción laboral desde las “teorías de la discrepancia” (se reflejan en el capitulo dedicado al estrés) o de las “teorías basadas en necesidades y en valores (Hertzberg o Maslow, por ejemplo)

 [GDD4]Trabajan estos autores, como es habitual, utilizando el llamado “Modelo Situacional de la Satisfacción Laboral (Hoy, W.K. y Miskel, C.E. (1996): Educational Administration: Tehory, research, and practice                                                       . Nueva Cork: McGraw-Hill), en el que la satisfacción de las personas en el trabajo depende del valor que alcancen en tres grupos de variables:

r    Características de la tarea (autonomía, salario e incentivos; dificultad y reto que supone su realización; grado de rutina; tensiones, ambigüedad y conflictividad del puesto);

r    Características de la organización (supervisión, feedback, cultura organizacional, tipo de organización, características de la estructura, liderazgo, etc.);

r    Características personales del trabajador (educación, edad, sexo, motivación, competencia, necesidades, etc.).

 [GDD5]Existe una edición en español (Hulin, C.L., Drasgow, F. y Komocar, J.: Application of item response theory to análysis of attitude scale translations. Journal of Applied Psychology, 67, 1982, págs. 818-825).

 [GDD6]Este artículo tiene una excelente revisión bibliográfica acerca de la satisfacción laboral.