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Carta de las Ciudades Europeas hacia la Sostenibilidad (La
Carta de Aalborg) Según fue aprobada por los participantes en la Conferencia europea sobre las ciudades sostenibles celebrada en Aalborg, Dinamarca, el 27 de Mayo de 1994 PARTE I Declaración de consenso Las
ciudades europeas hacia la sostenibilidad 1.1.
El papel de las ciudades
europeas Nosotras,
las ciudades europeas firmantes de esta Carta, declaramos que en el curso de la
historia hemos conocido imperios, estados, naciones y regímenes, y les hemos
sobrevivido como centros de la vida social, portadores de nuestras economías y
guardianes de la cultura, el patrimonio y la tradición. Junto con las familias
y los barrios, las ciudades han sido la base de nuestras sociedades y estados,
el centro de la industria, el artesanado, el comercio, la educación y el
gobierno. Comprendemos
que nuestro actual modelo urbano de vida, y particularmente nuestras pautas de
división del trabajo y de las funciones, la ocupación del suelo, el
transporte, la producción industrial, la agricultura, el consumo y las
actividades de ocio y, por tanto, nuestro nivel de vida, nos hace especialmente
responsables de muchos de los problemas ambientales con los cuales se enfrenta
la humanidad. Este hecho es especialmente significativo si se tiene en cuenta
que el 80% de la población europea vive en zonas urbanas. Hemos
aprendido que los actuales niveles de consumo de recursos de los países
industrializados no pueden ser alcanzados por la totalidad de la población
mundial, y aún menos por las generaciones futuras, sin destruir el capital
natural. Estamos
convencidos de que la vida humana en este planeta no se puede sostener sin unas
comunidades locales sostenibles. El gobierno local se encuentra cerca del lugar
donde se perciben los problemas ambientales y muy cerca de los ciudadanos; además,
comparte con los gobiernos de todos los ámbitos territoriales la
responsabilidad del bienestar de la humanidad y de la naturaleza. Por tanto, las
ciudades tienen una función determinante en el proceso de cambio de los modos
de vida, de la producción, del consumo y de las pautas de distribución del
espacio. 1.2
Noción y principios de
sostenibilidad Nosotras,
las ciudades, comprendemos que el concepto de desarrollo sostenible nos ayuda a
basar nuestro nivel de vida en la capacidad de carga de la naturaleza.
Pretendemos conseguir la justicia social, las economías sostenibles y la
sostenibilidad ambiental. La justicia social requiere necesariamente la
sostenibilidad económica y la equidad, las cuales necesitan a la vez de la
sostenibilidad ambiental. La
sostenibilidad ambiental significa, además, del mantenimiento y la preservación
del capital natural. Necesita que nuestro ritmo de consumo de recursos
materiales, hídricos y energéticos renovables no supere la capacidad de los
sistemas naturales para reponerlos, y que el ritmo al que consumimos recursos no
renovables no supere el ritmo de sustitución por recursos renovables
perdurables. La sostenibilidad ambiental conlleva también que el ritmo de emisión
de contaminantes no supere la capacidad del aire, del agua y del suelo para
absorberlos y procesarlos. La
sostenibilidad ambiental implica además el mantenimiento de la diversidad biológica,
la salud humana, la calidad del aire, del agua y del suelo a unos niveles que
sean suficientes para preservar para siempre la vida y el bienestar de la
humanidad, así como también de la flora y de la fauna. 1.3
Estrategias locales hacia la
sostenibilidad Nosotras
las ciudades, estamos convencidas de que la ciudad es, a la vez, la entidad más
importante capaz de afrontar inicialmente los numerosos desequilibrios arquitectónicos,
sociales, económicos, políticos, ambientales y de recursos naturales que
afectan al mundo moderno, y la unidad más pequeña donde los problemas pueden
ser resueltos adecuadamente, de manera integrada y sostenible. Teniendo
en cuenta que todas las ciudades son diferentes, hemos de encontrar las vías
propias hacia la sostenibilidad. Integraremos los principios de sostenibilidad
en todas nuestras políticas, y haremos de nuestras fuerzas respectivas la base
de las estrategias adecuadas en el ámbito local. 1.4
La sostenibilidad como proceso
creativo local en la búsqueda del equilibrio Nosotras,
las ciudades, reconocemos que la sostenibilidad no es ni un sueño ni una
situación inmutable, sino un proceso creativo local en busca del equilibrio que
se extiende a todos los ámbitos de toma de decisiones a este nivel. Permite una
realimentación de la información permanente sobre las actividades que impulsan
al ecosistema urbano hacia el equilibrio, y sobre las que lo alejan de él. Cuando
se basa la gestión urbana en la información recogida a través de un proceso
de este tipo, la ciudad aparece como un todo orgánico, en el que se hacen
patentes los efectos de todas las actividades importantes. Mediante un proceso
así, la ciudad y sus habitantes pueden elegir entre opciones, con conocimiento
de causa. Un proceso de gestión basado en la sostenibilidad permite tomar
decisiones que no repercuten únicamente en los intereses de las personas
afectadas, sino también en los de las generaciones futuras. 1.5
Resolución de problemas
mediante negociaciones abiertas Nosotras,
las ciudades, reconocemos que no podemos permitirnos trasladar nuestros
problemas al medio ambiente ni tampoco a las generaciones futuras. Por tanto,
hemos de resolver nuestras dificultades y desequilibrios primero por nosotros
mismos y, si es necesario, con la ayuda de entidades regionales o nacionales. Éste
es el principio de la concertación, la aplicación del cual dará más libertad
a cada ciudad para definir la naturaleza de sus actividades. 1.6
La economía urbana hacia la
sostenibilidad Nosotras,
las ciudades, comprendemos que el factor restrictivo de nuestro desarrollo económico
ha sido nuestro capital natural, como la atmósfera, el suelo, el agua y los
bosques. Necesitamos, pues, invertir en este capital, respetando el orden
prioritario siguiente: ·
Invertir
en la conservación del capital natural existente (reservas de aguas subterráneas,
suelo, hábitats de especies raras) ·
Fomentar
el crecimiento del capital natural y reducir el nivel de explotación actual
(por ejemplo, de las energías no renovables). ·
Invertir
para aligerar la presión sobre las reservas de capital natural, mediante la
expansión del capital natural cultivado, como parques de recreo urbano que
mitiguen la presión en los bosques naturales. ·
Incrementar
la eficiencia en el uso final de los productos, con edificios de elevada
eficiencia energética o transportes urbanos respetuosos con el medio ambiente. 1.7
Justicia social para la sostenibilidad urbana Nosotras,
las ciudades, somos conscientes de que los pobres son los más afectados por los
problemas ambientales (ruido, contaminación por el tránsito, ausencia de
instalaciones de recreo, viviendas insalubres, inexistencia de espacios verdes)
y los que tienen menos capacidad para resolverlos. El reparto desigual de la
riqueza es la causa de comportamientos insostenibles y hace más difícil
cambiarlos. Tenemos la intención de integrar las necesidades sociales básicas
de la población, así como los programas de sanidad, ocupación y vivienda, en
la protección del medio ambiente. Queremos aprender de las primeras
experiencias de estilos de vida sostenibles, de manera que podamos mejorar la
calidad de vida de la ciudadanía en lugar de maximizar simplemente el consumo. Procuraremos
crear puestos de trabajo que contribuyan a la sostenibilidad de la comunidad y
reducir así la desocupación. Al intentar atraer o crear ocupación,
evaluaremos los efectos de las oportunidades económicas en términos de
sostenibilidad para favorecer la creación de puestos de trabajo y productos
duraderos que se ajusten a los principios de sostenibilidad. 1.7
Pautas sostenibles de usos del
suelo Nosotras,
las ciudades, reconocemos que es importante que nuestras autoridades locales
apliquen políticas efectivas de usos del suelo y de ordenación del territorio
que impliquen una evaluación ambiental estratégica de todos los planos. Hemos
de aprovechar las oportunidades que ofrecen las concentraciones urbanas más
densas de proporcionar servicios públicos de transporte y suministro de energía
más eficientes y, al mismo tiempo, mantener la dimensión humana del
desarrollo. Al
emprender programas de renovación del centro de las ciudades y planificar
nuevas zonas suburbanas, trataremos de buscar funciones múltiples para reducir
la movilidad. El concepto de interdependencia regional equitativa nos ha de
permitir equilibrar los flujos entre el campo y la ciudad e impedir a las
ciudades la simple explotación de los recursos de las zonas periféricas. 1.8
Pautas de movilidad urbana
sostenible Nosotras,
las ciudades, nos hemos de esforzar en mejorar la accesibilidad y en mantener el
bienestar y los estilos de vida urbana, reduciendo el transporte. Sabemos que
para que una ciudad sea sostenible, es indispensable reducir la movilidad
forzada y dejar de fomentar el uso innecesario de vehículos motorizados. Daremos
preferencia a los medios de transporte respetuosos con el medio ambiente (en
particular los desplazamientos a pie, en bicicleta o en transporte público) y
situaremos en el centro de nuestros esfuerzos de planificación una combinación
de estos medios. Los diversos medios de transporte urbanos motorizados han de
tener la función subsidiaria de facilitar el acceso a los servicios locales y
de mantener la actividad económica de las ciudades. 1.9
Responsabilidad del cambio climático
global Nosotras,
las ciudades, comprendemos que los riesgos considerables que comporta el
calentamiento del planeta para los entornos naturales y urbanos y para las
generaciones futuras requieren una respuesta adecuada para estabilizar y
posteriormente reducir, con la mayor rapidez posible, las emisiones a la atmósfera
de gases de efecto invernadero. También es igualmente importante el hecho de
proteger los recursos mundiales de biomasa como los bosques y el fitoplancton,
que cumplen un papel fundamental en el ciclo del carbono del planeta. La
reducción de las emisiones de combustibles fósiles requerirá políticas e
iniciativas basadas en un conocimiento exhaustivo de las alternativas y del
medio urbano como sistema energético. Las únicas alternativas sostenibles son
las fuentes renovables de energía. 1.10
Prevención de la intoxicación
de los ecosistemas Nosotras,
las ciudades, somos conscientes de la creciente cantidad de sustancias tóxicas
y peligrosas que se liberan a la atmósfera, el agua, el suelo y los alimentos,
y del hecho de que todas constituyen una amenaza cada vez mayor para la salud de
los humanos y de los ecosistemas. Procuraremos por todos los medios frenar la
contaminación y prevenirla desde su origen. 1.11
La autogestión de ámbito
local como condición necesaria Nosotras,
las ciudades, estamos convencidas de que tenemos la fuerza, el conocimiento y el
potencial creativo para desarrollar estilos de vida sostenibles y para diseñar
y manejar nuestras ciudades hacia la sostenibilidad. Como representantes de
nuestras comunidades locales por elección democrática, estamos preparados para
asumir la responsabilidad de la tarea de reorganización de nuestras ciudades
para la sostenibilidad. La
capacidad de las ciudades para afrontar este reto depende de los derechos de
autogestión que les sean otorgados, en virtud del principio de subsidiariedad.
Es fundamental que las autoridades locales tengan los poderes suficientes y un
apoyo financiero sólido. 1.12
El protagonismo de los
ciudadanos y la participación de la comunidad Nosotras,
las ciudades, nos comprometemos a seguir el mandato de la Agenda 21, documento
clave aprobado en la Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro, de trabajar con
todos los sectores de nuestras comunidades –ciudadanía, empresas, grupos de
interés- en el desarrollo de las Agendas 21 locales. Estamos
de acuerdo con el llamamiento del quinto programa de acción, en materia de
medio ambiente, de la Unión Europea: "Hacia un desarrollo sostenible"
y a compartir, por tanto, la responsabilidad de la aplicación del programa
entre todos los sectores de la comunidad. En consecuencia, basaremos nuestros
trabajos en la cooperación entre todas las partes implicadas. Garantizaremos
el acceso a la información de toda la ciudadanía y de los grupos que estén
interesados y velaremos para que puedan participar en los procesos locales de
toma de decisiones. Buscaremos oportunidades de educación y formación en
materia de sostenibilidad: no sólo para el público en general, sino también
para los representantes elegidos y el personal de las administraciones locales. 1.13
Instrumentos y herramientas
para la gestión urbana orientada hacia la sostenibilidad Nosotras,
las ciudades, nos comprometemos a utilizar los instrumentos básicos políticos
y técnicos disponibles para conseguir un planteamiento ecosistemático de la
gestión urbana. Aprovecharemos la amplia gama de instrumentos para la recogida
y el tratamiento de datos ambientales y la planificación ambiental, así como
los instrumentos reglamentarios económicos y de comunicación, como directivas,
tasas y derechos, mecanismos de sensibilización, incluyendo la participación
del público. Trataremos
de crear nuevos sistemas de contabilidad ambiental que permitan una gestión de
nuestros recursos naturales que sea tan económica como la de nuestro recurso
artificial, "el dinero". Sabemos que hemos de basar nuestras
decisiones y nuestros controles, en particular la vigilancia ambiental, las
auditorias, la evaluación del impacto ambiental y los sistemas de contabilidad,
de hacer balance y de información, en diferentes tipos de indicadores, entre
los cuales debe nombrarse la calidad del medio ambiente urbano, los flujos y
modelos urbanos y, sobre todo, los indicadores de sostenibilidad de los sistemas
urbanos. Nosotras
las ciudades, reconocemos que en muchas ciudades europeas ya se han aplicado con
éxito políticas y actividades positivas para el medio ambiente. Éstas
constituyen unos instrumentos válidos para frenar y atenuar el ritmo de la
presión de la insostenibilidad, aunque no puedan por sí mismas invertir esta
tendencia insostenible de la sociedad. Sin embargo, con esta sólida base ecológica,
las ciudades se encuentran en una posición excelente para dar un primer paso y
poder integrar estas políticas y actividades en el proceso de gobernabilidad,
con la finalidad de manejar las economías urbanas locales mediante un proceso
de sostenibilidad comprensible. En este proceso deberemos concebir y probar
nuestras propias estrategias y compartir nuestras experiencias. PARTE II Campaña de las ciudades
europeas sostenibles Nosotras,
las ciudades europeas firmantes de esta Carta, trabajaremos juntas para un
desarrollo sostenible en un proceso de aprendizaje a partir de la experiencia y
de los éxitos conseguidos a escala local. Nos animaremos mutuamente a
establecer planes de acción local a largo plazo (Agenda 21), reforzando así la
cooperación entre autoridades locales integrando este proceso en las
iniciativas de la Unión Europea en materia de medio ambiente urbano. Ponemos
en marcha la campaña de ciudades europeas sostenibles para animar a las
ciudades en su tarea en favor de la sostenibilidad, así como para apoyarlas. La
fase inicial de esta campaña tendrá una duración de dos años y será
evaluada durante la segunda conferencia europea sobre ciudades sostenibles, que
se celebrará en 1996. Invitaremos
a todas las autoridades locales, tanto si son de ciudades como de poblaciones
menores, comarcas o países, y a todas las redes de autoridades locales europeas
a participar en la campaña mediante la adopción y la firma de esta Carta. Instamos
a todas las grandes redes de autoridades locales europeas a coordinar la campaña.
Se creará un comité de coordinación formado por representantes de estas
redes. Se tomarán las medidas necesarias en cuanto a las autoridades locales
que no formen parte de ninguna red. Las
principales actividades de esta campaña serán las siguientes:
Para
llevar a cabo estas actividades será necesario el establecimiento de una
coordinación de la campaña. Invitamos a otras organizaciones a dar apoyo
activo a esta campaña.
PARTE III Implicación en el proceso de
las Agendas 21 locales: Planes de acción local a favor de la sostenibilidad Nosotras,
las ciudades europeas firmantes de esta Carta, nos comprometemos, por el hecho
de firmarla y de participar en la campaña de ciudades europeas sostenibles, a
tratar de llegar a un consenso en el seno de nuestras comunidades sobre una
Agenda 21 de alcance local antes de acabar el año 1996. De este modo, seguimos
el mandato establecido en el capítulo 28 de la Agenda 21, tal como se acordó
en la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro el mes de junio de 1992. Mediante nuestros planes de acción local, contribuiremos a la aplicación del quinto programa de acción de la Unión Europea, en materia de medio ambiente, "Hacia un desarrollo sostenible". Los procesos de Agenda 21 locales se llevarán a cabo de acuerdo con la primera parte de esta Carta. Proponemos que el proceso de preparación de un plan de acción local incluya las etapas siguientes:
Es
posible que sean necesarios esfuerzos adicionales para mejorar la capacidad de
organización, en los cuales deberá incluirse la revisión de los acuerdos políticos,
los procedimientos administrativos, las tareas colectivas e interdisciplinarias,
los recursos humanos disponibles y la cooperación entre las autoridades,
incluyendo las asociaciones y redes.
Firmada en Aalborg, Dinamarca, el 27 de Mayo de 1994
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