COSTA DE LA MUERTE:

Esta zona ha sido descubierta por el turismo hace relativamente poco tiempo; su belleza salvaje no defrauda a los viajeros, pero lo que no convence es el urbanismo incontrolado que ha arrasado con la arquitectura marinera. Hay dudas sobre la extensión que podemos denominar como "A Costa da morte", pero se puede decir que desde Caión hasta Fisterra sería el territorio comprendido en esta zona, donde los naufragios han sido numerosos y la han hecho famosa, a pesar de los faros que se encuentran a lo largo del litoral.

Si salimos desde La Coruña, lo haremos con direción hacía Arteixo; lo podemos hacer por la autopista que llega hasta esta población, que es la manera más rápida y cómoda, y en este caso no se pierde uno nada. Una vez que llegamos a Arteixo, pronto nos encontramos un cruce, donde nos desviamos a la derecha hacía CAION y BARRAÑAN. A partir de aquí comienza la carretera secundaria que junto a la costa, recorriendo playas como las de Valcovo, Barrañan y Sorrizo, nos llevará a Caión. Seguimos hacía Razo, y de aquí a MALPICA DE BERGANTIÑOS. En este pueblo está a un lado el puerto y a otro la playa. Lo mejor del pueblo es su ambiente marinero, y las tabernas y restaurantes que tiene; donde el pescado, como no puede ser de otra manera, es protagonista.Nada más abandonar Malpica, está Seaia, desde donde podemos ir al cabo de San Adrián, y desde allí divisar la Islas Sisargas, siempre ocupadas por colonias de aves.Volvemos a la carretera principal, y continuamos pasando por Mens, Cores, y luego giramos en direción a Corme, donde al entrar en el pueblo hay un desvío a la derecha que nos lleva al FARO RONCUDO. La carretera comienza muy empinada, luego se suaviza, y por fin nos deja en el faro, con muy buenas vistas, y donde dicen que están las mejores peñas perceberas, y unos acantilados que impresionan.

Después nos dirigiremos a Ponteceso, y seguidamente LAXE, que nos sorprende por ser un bonito y tranquilo pueblo, extendido a lo largo de su magnífica playa de arena blanca. Un perfecto lugar para un descanso romántico y sosegado. La ruta nos lleva hasta Camariñas, desde donde iremos al CABO VILAN, que puede ser el perfecto ejemplo de faro de esta costa abrupta y salvaje. El paisaje desde el faro es impresionante, y cerca tenemos un parque eólico. Es una pena que el edificio del faro esté tan descuidado.  Cerca del Cabo Vilán, en direción a Arou, está la playa de Trece, que acaba en la punta de Bou, un lugar donde se han contabilizado varios naufragios, uno de ellos, el del buque inglés Serpent, dió origen al Cementerio de los Ingleses, en la misma playa. Sucedió el 10 de noviembre de 1890, murieron 172 marineros y se salvaron 3.

Camariñas es famosa por su artesanía de encaje de bolillos, y veréis varios lugares donde adquirir estos productos, e incluso encontraréis mujeres que los confeccionan en plena calle.

Entre Camariñas y Muxía, que distan 22 km, la suave ría nos aparta del recortado litoral. En MUXÏA, es imprescindible la visita al santuario barroco de la VIRGEN DE LA BARCA. La tradición dice que hasta este lugar llegó la Virgen María en una barca para animar al apóstol Santiago que estaba en Galicia para evangelizar. La barca en la que llegó la Virgen sería la Pedra de Abalar (actualmente rota), una pieza oscilante que los devotos trataban de mover (abalar), lo que indicaba buena suerte. La cercana Pedra dos Cadrís (pasan por el hueco los reumáticos y quienes desean que les curen los males del riñón) sería la vela de la barca y otra próxima, el timón, por su parecido. Estas piedras las encontrarás enfrente del atrio del santuario, que es del siglo XVIII, y que contiene la imagen de la Virgen, protectora de los hombres del mar. Aquí disfrutaréis de una buena vista de la costa.

Avanzamos en nuestra ruta por la carretera que une Muxia y Corcubión, y cuando veamos un desvío a la derecha que nos indique Lires, lo seguimos. Después de 2´5 km veremos otro desvío que nos señala Faro Touriñan (cuidado que se lo pasa uno si no va atento), camino que seguiremos para llegar hasta este lugar que dicen que es el lugar más occidental de Galicia. La carretera es estrecha y mal asfaltada pero no hay problemas para llegar hasta el faro. Encontraréis caballos sueltos por la zona, y unos paisajes preciosos. Como en los faros que hemos estado antes , la panorámica es excelente, y la mirada llega hasta Fisterra.

Una vez que hemos disfrutado contemplando la costa, damos media vuelta y volvemos a la carretera que nos conduce a CORCUBIÓN, con un casco viejo declarado Monumento Histórico-Artístico, y que merece una parada un paseo. Es un lugar tranquilo, con un bello paseo marítimo. Tras la parada, continuamos ruta disfrutando de la vista que tenemos desde la carretera, es una maravilla, merece la pena ir despacio; fijándose en el paisaje. Hay un mirador cerca del km 104 de la carretera, que es de imprescindible parada. La playa de Langosteira que se divisa en el camino, parece de otras latitudes más tranquilas y paradisíacas.

Ya queda poco para llegar a nuestro final de trayecto que será FISTERRA,  y su faro del fin del mundo, como lo denominaban los romanos. La carretera de acceso al faro, aunque es ancha, causa vértigo a algunos y termina en un aparcamiento donde podemos dejar el coche. Podemos acercarnos a la punta rocosa, y allí según nuestro atrevimiento y sentido común, bajar más o menos por las rocas hasta el mar. Dicen que la puesta de sol en este lugar (si el día es claro) , es de las cosas más hermosas del mundo, y no les falta razón a los que lo dicen. El faro de Fisterra  fue construido en 1853 a 126 metros sobre el nivel del mar, actualmente hay una cafetería y una hospedería junto a él. Frente al faro están los islotes de Lobeira Grande y Lobeira Chica, mientras que un poco a la derecha hay un pedazo de mar, conocido como O Centolo, que tiene su propia historia negra dentro de la Costa de la Muerte, ya que el 7 de septiembre de 1870, se hundió allí un acorazado inglés y murieron 482 marineros y hubo 18 supervivientes.

Bueno pues hemos disfrutado del salvaje paisaje costero, y de los faros que jalonan este litoral, y aunque la jornada ha sido larga, ha merecido la pena.

 

Realizada en Julio de 2000.