|
Conocerse
para afrontar armónicamente el vivir
La vida limitada en tiempo y espacio
por vosotros, la vida como periodo que sobrellevar, como un
ciclo no existe como tal. Aquí y ahora os abrimos la puertas
de la sabiduría, os damos el conocimiento que os ayude a
retomar vuestra esencia y a configurar vuestra visión del
verdadero cuerpo, el astral.
Teméis dar el
cambio, vuestra intuición ya lo presiente, pero vuestra mente
distractora a lo largo del camino os desvía y entonces os
duele y evitáis el continuar por el sendero de la luz.
La muerte tal
como la nombráis no es más que un cambio, un paso que dar más
allá de lo que vuestros dos ojos ven.
Una vez que
habéis cumplido vuestra tarea seréis atraídos hasta aquí,
pero vuestra razón temerosa siempre de una justicia eterna,
os desvía de esta dimensión e incluso,
una vez abandonado vuestro cuerpo, buscáis planos
inferiores, ésta búsqueda de jueces, de dolor y de castigo,
es el resultado de esa memoria esencial que lleváis con
vosotros, en esa vuestra memoria, no guardáis las sensaciones
y la emoción, guardáis el dolor y la desazón, si vosotros
seres de luz, huís de esa verdad, la de la unidad y la del
perdón, nuestra aparición deja de tener sentido.
Pero vuestro
dolor vuestro mayor dolor y verdadero temor es la soledad y
sin embargo y como controversia es vuestra cabeza, e implícito
eludís nuestra compañía y la sometéis a leyes incompletas
o metafísicamente incorrectas.
Cuando otro
ser aparentemente igual a vosotros, os muestra una pequeña
parte del verdadero camino lo tacháis y lo anuláis, sin
embargo ese ser ya consciente de los verdaderos principios
deja de temer y encuentra la paz.
Vivís primero
guiados por seres cronológicamente mayores, a vosotros y
después vivís guiando a otros seres que os rodean, ¿Cuándo
cabe en vosotros la auténtica guía?
Eludís
circunstancialmente el encuentro con vosotros mismos seres de
la luz y llegado el momento de atravesar el plano elimináis
vuestra sensación de falta de no plenitud, justificando una
plenitud aparentemente proporcionada a otros por vosotros.
Desarrolláis
el cuerpo y evolucionaréis en mente discriminando a los que
igualmente no lo hacen y sin embargo eludís el mirar a través
de sus ojos y comprender el porque del brillo que llevan
dentro. Lo tacháis y seguiréis luchando hasta que vuestra
voluntad escuchando los dictados de vuestra alma, decida
mirarse en el espejo y comprender. Pero una vez llegando a un
punto materialmente injustificado empezáis a temer, entonces
y cuando presentís la llamada os agarráis a otros, o bien os
desvinculáis, muy pocos desarrollan la fe.
Aquí una vez
esencia y como periodo de regeneración entre ciclos, decidís
cuando bajar y cuando volver a subir, es esa parte de vuestra
memoria esencial lo que os avisa del cambio. Rechazáis
entonces esta verdad manifestada ante los ojos de vuestra alma
porque vuestra mente interpreta dejándose llevar por una
intención de sosegamiento.
Llegado el
momento uno de nuestros seres de los planos superiores acude a
vosotros al llamado de esa soledad, inscrita en vuestro cuerpo
y os tiende la mano para llegar hasta aquí. El dolor que
ahora os acontece no es más que la saturación de esa memoria
que a gritos, con vuestros actos con vuestro dolor y con
vuestras enfermedades se manifiesta ante vuestra razón
pidiendo ser sanada.
Cuando el
cuerpo perece y venís a esta otra forma de vida, la memoria
viene con vosotros, porque es solo así cuando la voluntad
decide actuar. Después de que abandonáis el cuerpo sois
guiados por uno de nosotros al lugar que os corresponda,
vosotros decidís el seguirnos o no, el viaje lo hacéis con
vuestro cuerpo astral, el cuerpo físico muere, como vosotros
lo llamáis, pierde su energía, pero esa energía no se
paraliza sino sigue el movimiento en principio alterada por la
incertidumbre del camino. Después una vez entrada en contacto
con otras energías presentes se equilibra, éste es un nivel
de semiinconsciencia del que alguno participáis desde vuestra
dimensión, algunos presenciáis el túnel, esto ocurre cuando
hay marcha atrás, es un caso especial, cuando se os deja
elegir volver o no.
|